Para entender a Sánchez, para apreciar la mentalidad que tanto admiran Guardiola y Wenger, también hay que conocer un pequeño pueblo costero llamado Tocopilla. Hay menos de 25.000 habitantes en Tocopilla pero, más allá de ser el lugar de nacimiento de Sánchez, ha atraído la atención mundial por ser también el pueblo de Chile más devastado en 2007 por un terremoto que alcanzó 7,7 en la escala de Richter. Desplazó a 15.000 personas y destruyó el 30% de todas las estructuras en pie.

Sánchez consiguió la ayuda de Messi y otras estrellas del Barcelona para crear conciencia y recaudar fondos. Ahora también regresa cada Navidad para recorrer las calles de Tocopilla junto con el alcalde Fernando San Román en una carroza de techo abierto para repartir regalos – en su mayoría balones de fútbol firmados – a los niños de la localidad.

Durante su visita el pasado mes de diciembre, una calle fue renombrada en su honor tras una votación de los residentes de Tocopilla. La calle que una vez fue “Cuarta Poniente” ahora lleva el nombre de “Alexis Sánchez”. El significado del lugar es que Sánchez dio sus primeros pasos futbolísticos en la cancha de la cancha Lazareto, a lo largo de esta calle. Juan Segovia, su maestro y primer entrenador, todavía lo recuerda vívidamente.

“Era un ‘puntero’ nato”, dice, en referencia a la posición de juego de Sánchez. “Nunca lo posicioné como delantero, sino como delantero, como si jugara en el Udinese. Tenía la libertad de jugar delante del centro del campo y acompañaba a sus compañeros en todas partes. Pero no era un goleador. Era más bien un creador”.

No pasó mucho tiempo para que se difundiera el talento y la dedicación de Sánchez. “Aquí en Tocopilla, Alexis se dio a conocer inmediatamente; los que lo vieron se dieron cuenta de que era único en su género”, dice Segovia. “Todos los clubes lo han querido.

Jugaba con adultos y no tenía miedo. Y se notaba que tenía en la cabeza que quería ser futbolista profesional. Dijo: ‘Voy a llegar a la cima, a ser uno de los mejores jugadores del mundo’.

“No fue su madre la que lo empujó, ni sus parientes. Sánchez se empujó a sí mismo. No tiene ninguna obligación con nadie, pero sin embargo ha ayudado a mucha gente.”

A la edad de 16 años, Sánchez se había trasladado a 100 millas al este, al desierto minero de Calama, una ciudad que se encuentra a una altitud de 2.260 metros y que también es sede del club de primera división Cobreloa. El héroe de Sánchez, como era de esperar, era Marcelo Salas, pero su antiguo compañero de equipo, Nelson Tapia, recuerda haberle aconsejado que no transmitiera su lealtad a sus rivales de la Universidad de Chile (La U).

“Le dijimos que no se identificara con ninguna camiseta a pesar de que era fan de la U y su ídolo era Marcelo Salas”, recuerda Tapia. “Casi todos los jugadores de ese equipo habían jugado en grandes equipos y sabíamos que la afición se lo reprochaba cuando hacía esa confesión.

Le enseñamos cosas importantes, como ser el hombre de la casa. Le enseñamos a doblar la ropa, le enseñamos a cocinar. Hicimos ensaladas, carne. Era muy bueno haciendo pizzas”.

Salas, que se convertiría en mentor, está de acuerdo en que el tiempo pasado en Calama fue fundamental para el desarrollo de Sánchez. “El grupo de Cobreloa fue el que más hizo por él”, dice Salas. “Tuvo la fortuna de aterrizar en un grupo de hombres, buena gente, con mucha experiencia. Ellos fueron los que lo guiaron.”

El preparador físico de Cobreloa, Italo Traverso, también recuerda cómo Sánchez creció en estatura después de ser invitado por el entonces entrenador Nelson Acosta a entrenar con la selección de Chile en 2005. “Allí, en los campos de entrenamiento, Marcelo (Salas) le hablaba”, dice. “La amabilidad y el carácter amistoso de Alexis era clave. En el Cobreloa, estaba en un grupo de hombres grandes, bien viajados, que lo acogieron y lo protegieron”.

“Vine aquí para ganar el título de la liga, la Liga de Campeones. Podemos lograr grandes cosas. El equipo no sólo juega muy bien al fútbol, sino que la plantilla es muy buena y podemos ganar la medalla de plata” Puede que sólo sea la Escuadra de la Comunidad, pero ese proceso puede comenzar mañana en Wembley.