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¿Cómo cultivar clematides en casa?

Las clemátides son enredaderas perennes de larga vida y tienen un papel importante en cualquier jardín de flores. Al trepar por las espalderas, trepar por los cenadores y enhebrarse entre otras plantas, las clemátides tejen un rico tapiz de color y textura. Sigue leyendo para conocer algunos consejos que te ayudarán a tener éxito con la «reina de las trepadoras».

Investiga un poco

Hay muchas clemátides diferentes entre las que elegir, y tienen una amplia gama de alturas, tiempos de floración, formas y colores de las flores. En lugar de elegir una variedad por impulso, vale la pena examinarla con detenimiento para saber qué esperar.

Mientras que hay cultivares compactos que crecen sólo 3 pies de altura, otras clemátides pueden alcanzar 20 pies o más. La época de floración puede ser a finales de la primavera, en verano o en otoño, y los tipos que vuelven a florecer lo hacen tanto a principios como a finales de la temporada.

Los estilos de las flores también varían, desde las individuales grandes y estrelladas hasta las dobles con volantes, las miniaturas delicadas e incluso las encantadoras flores en forma de campana. Y luego está el color. Las opciones incluyen el blanco, el rosa, el rojo, el burdeos, el lavanda, el morado intenso e incluso el amarillo.

Si tiene espacio, siga el consejo de los jardineros británicos y considere la posibilidad de plantar dos o más variedades diferentes una al lado de la otra. De este modo, obtendrá una muestra siempre cambiante de diferentes estilos de flores, colores y tiempos de floración.

Entienda cómo trepan

Las enredaderas trepan de diferentes maneras. Algunas tienen tallos enroscados (como las glorias matutinas) o zarcillos (como los guisantes de olor). Otras tienen almohadillas adhesivas (hiedra) o raíces de tallos adherentes (como las hortensias trepadoras). Las clemátides utilizan los tallos de sus hojas, que pueden enrollarse como los zarcillos de una enredadera de guisantes.

Estos tallos de hoja enroscados son relativamente cortos y sólo pueden enrollarse alrededor de algo que tenga menos de 1/4 de pulgada de diámetro. Es importante recordar esto cuando llegue el momento de colocar un enrejado.

Elija un buen lugar de plantación

Las clemátides son longevas y no les gusta que las muevan, así que elige el lugar de plantación con cuidado. El lugar ideal será un suelo bien drenado, rico y arcilloso. Si es posible, busca un lugar donde la zona de las raíces se mantenga relativamente fresca. En la mayoría de los casos, puede contar con las plantas cercanas para dar sombra al suelo. Si la zona de plantación es más abierta, piensa en cubrir el suelo con hojas trituradas o compost, manteniendo el mantillo a unos centímetros de los tallos.

Estos son algunos lugares en los que se puede plantar una clemátide:

Contra una pared (aunque no bajo un saliente donde no vaya a llover)
En una valla (coloque una malla metálica si es necesario)
Cerca de un arbusto o un árbol pequeño (para facilitar el apoyo)
Con otra enredadera (como un rosal trepador)
Sobre un cenador o una pérgola (coloque una malla metálica si es necesario)
A lo largo de la parte superior de un muro de piedra
En un enrejado independiente
Alrededor de un poste de luz o un buzón (coloque una malla metálica)
En un contenedor

Tenga cuidado al plantar

El sistema de raíces de las clemátides es más bien fibroso. Las plantas de uno o incluso dos años son más pequeñas que la mayoría de las plantas perennes, pero esto es normal. Tenga mucho cuidado al manipular la planta, ya que las cepas son frágiles y pueden romperse fácilmente.

Cave un agujero generoso, añada compost y mezcle bien. Coloca la corona de la planta (donde las raíces se unen al tallo) a una distancia de entre 2 y 3 cm por debajo de la superficie del suelo. Rellena el agujero y riega profundamente para asentar las raíces. Riega regularmente el primer año. Es de esperar que la planta pase su primer año estableciéndose, y que la floración llegue en el segundo año.

Rodea la planta joven con un cilindro de malla metálica para protegerla de los ratones, conejos y topillos que la mordisquean. Aunque la planta no alcanzará toda su altura el primer año, es importante ponerle un enrejado desde el principio.

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